¿Se nos está haciendo viejo Anderson Silva?

Espero que no, pero la pregunta viene por sus declaraciones donde parece que el “hambre”, esa falta de apetito hacia el éxito da la sensación que le ha desaparecido.

“Mis metas y retos en las peleas simplemente son superarme y ser feliz. No espero nada, ni estoy en la búsqueda, ‘Oh, quiero el cinturón’. Hay otros muchos atletas que creo que están en esa búsqueda incesante y en toda mi carrera nunca busqué eso porque las cosas se fueron sucediendo y lo que hice fue con la verdad, el amor y el afecto”, ha declarado Anderson Silva.

Si analizamos sus palabras, podemos sacar dos lecturas, la primera, más fácil y la que se pregunta en el artículo, que es que va ganando en años, lo ha ganado todo y quizás quiere seguir en su pasión, pero no tiene esa intención tal vez porque ve que a estas alturas sería muy complicado de conseguir.

Y la segunda interpretación que saco de las mismas palabras es que si como bien dice, jamás busco el cinturón en su carrera y solo con la pasión a las artes marciales y como no con su descomunal talento las cosas le fueron llegando sin pensar y finalmente lo consiguió.

Es probable y es en lo que confío que un campeón de la talla de Silva quiera usar la misma metodología que le funcionó años atrás, sin obsesionarse y de este modo si llega lo habrá conseguido y si no llega, no vivirá preocupado, estresado, ni lo pasará mal.

La “Araña” hace menos de un mes cumplió 41 años y a pesar de su edad para este deporte en sus últimos combates, no le falto su técnica, ni su genio, lo que le falto fue la auto confianza. Después de sus dos derrotas consecutivas contra Chris Weidman donde en la última se destrozó la pierna y tras estar mucho tiempo con una difícil y complicada recuperación ante tan grave lesión, en su vuelta tuvo aquella extraña pelea ante Nick Díaz en la que no vimos la chispa que siempre tuvo, estuvo muy frío y temeroso. Cuando digo temeroso, como es de esperar no quiero decir que tuviera miedo de su adversario, pero no se le veía esa frescura y confianza que siempre tuvo y que le hacía ser el mejor en su reciente época.

Ya lo vimos bastante mejor contra Michael Bisping en aquel polémico combate donde los jueces le dieron la victoria al inglés, pero donde sí pudo deleitarnos con su magia, pero todavía no llegó a ser el David Copperfield que siempre fue y eso fue determinante para que no consiguiera ganar.

Ya no tiene 25 años, seamos honestos y por ello pensar que a los 41 años pueda conseguir el título va a ser algo sencillo, es un sin sentido. Ojo, no digo que no pudiera ser, pero lo veo muy complicado ya no solo por la edad, sino por su manifiesta falta de confianza en si mismo, que si lograra cambiar, otro gallo cantaría.

Desde luego que si lo volviéramos a ver enfundarse el cinturón de los pesos medios sería para quitar el Cristo Redentor de Rio de Janeiro y colocar su estatua para la eternidad, pero de momento va a tener que ganarle al jamaicano Uriah Hall este fin de semana en UFC 198 en su tierra, Brasil

Mucha suerte a un grande como Anderson Silva al que nos gustaría verlo como siempre ha sido, uno de los mejores.

Diego Ortiz “El Matador”

MMA ESPAÑOL

Diego Ortiz

Además de haber estado dirigiendo su programa radiofónico de deportes durante 6 años retransmitía partidos de futbol visitando los mejores estadios de España entre los que se encontraron Santiago Bernabeu o Nou Camp entre otros. A pesar de su afición al fútbol su verdadera pasión son las artes marciales que practicó desde la edad de 8 años y más concretamente el judo que lo enamoro desde la niñez. Por ello desde hace muchos años ha escrito para varios medios especializados en MMA, siendo el ya desaparecido “El Octágono” el primero de la mano de su amigo “Camilo Ortiz”. Un buen día cuando tenían que presentarlo en antena en un programa realizado desde Miami, le pregunto Camilo que cual era su apodo y le dijo que ninguno, pero le insistió que tenía que ponerle alguno y como era de España y allí había toros, pues que “El Matador” y es así que desde hace muchos años es conocido por la enorme comunidad latina que ve sus vídeos y lee sus artículos después de aquel bautizo repentino. “La verdad es que en España hace muchos años era imposible hablar con nadie y te miraban con cara rara al decir MMA o UFC o algún nombre de luchador”. Lo cierto que ahora parece que la extensión y crecimiento de este deporte ha hecho que ya muchos se vayan aficionando, aunque reconoce que: “todavía los que llevamos tiempo en esto debemos seguir aportando nuestro granito de arena para hacer que llegue a todo el mundo este maravilloso deporte” Actualmente está metido de lleno en las MMA siendo reportero acreditado por UFC en eventos en Europa y ampliando cada vez más el número de hispanoparlantes que siguen sus vídeos y artículos desde todo el mundo, lo cual es un orgullo para el.

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